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Salvador Selles

BIOGRAFIAS
Salvador Sellés Gosálbez nació el 21 de Abril de 1848 en Alicante, en la plaza del Cuartel nº 1.

Hijo de Francisco Sellés y María Antonia Gosalbez es considerado uno de los mejores poetas alicantinos, sin menospreciar a Gabriel Miró.
Era un gran filósofo, poeta, dramaturgo y dibujante. A la edad de trece años pintó a lápiz “La Santa Faz” del que a día de hoy se desconoce su paradero, aunque no es por el dibujo que se le conoce, sino por su gran arte de escribir poesía.

Por sus escritos y otras referencias que hemos encontrado de él, sabemos que era un hombre de grandes valores morales. Simple trabajador de correos, cuando ya estaba en una edad avanzada renunció a un ascenso a favor de un compañero más joven, que necesitaba mucho más el dinero.
También fue un gran periodista, escribiendo en varios periódicos como “El Luchador” y la “La Revelación”. Este último era un periódico espírita publicado en Alicante por D. Manuel Ausó y Monzó.

Gran espiritista, considerado por sus amigos y por él mismo, el primer espírita de Alicante, entendía y practicaba el Espiritismo interesándose por los más desvalidos. Podemos encontrar en “La Revelación, año 1 nº 1” de Enero de 1872 un escrito de él donde define el Espiritismo de la siguiente manera:

“El Espiritismo es la copa de oro que derrama el bálsamo del consuelo sobre las llagas del infortunio, es el matizado iris que promete una existencia de recompensas, más allá de una existencia de penalidades y es el tribunal benéfico y equitativo, que corona de laureles el mártir corazón que ha caído bajo las formas de la injusticia, en el doloroso anfiteatro de este mundo…”

En 1888 recibió el título de la “Academia Internacional para el Estudio del Espiritismo y del Magnetismo”.

Comprendía la religión sin dogmas, ni ritos. Defendía el Cristianismo primitivo y no creía en la Iglesia Católica, a la que consideraba como aliada de la opresión.

A los trece años ya había leído las ochocientas comedias de Lope de Vega y en su vida escribió obras como “Hacia el infinito” “Giorgiano Bruno” “El Temblor de la Tierra” “La elegía del ciego” “Lázaro” y la que vamos a ir publicando en este periódico “El profeta en su tierra”. En 1875 fue a vivir a Madrid, aunque tenemos datos que le sitúan en 1872 en Alcazar de San Juan (Ciudad Real), donde fue vicepresidente de la Sociedad Espiritista Española junto con Antonio de Torres-Solanot y Casas (Vizconde de Torres-Solanot) quien era su presidente. Allí tuvo amistad con Nuñez de Arce, Castelar, Amparo López del Baño y Rosario de Acuña, volviendo a Alicante a principios del siglo XX.

Se casó con Lorenza Pastor el 5 de Febrero de 1876, desencarnó en Marzo de 1921 sin dejar descendencia. La desencarnación de su mujer le llevó a meterse en sus libros y se cuenta que se le veía pasear cabizbajo.

Le gustaba discutir sobre el Universo, Unamuno, la pobreza, la riqueza indecente, la vida, el alma… y pocos hablaron como él de Dios: “El hombre no vive solamente en la Tierra. Sus ideas, sus sentimientos, se pierden como la esencia de las flores, en el Cielo. La verdad de la existencia de un Dios infinito, eterno, la encuentra el hombre lo mismo en las maravillas de su alma, que en las maravillas de la naturaleza”.

A la edad de 89 años muere en su residencia habitual, calle Castelar nº 1, el 9 de febrero de 1938 a causa de un colapso cardiaco agravado por una mioesclerosis, según el parte médico. Fue enterrado en el Cementerio Municipal de Alicante nicho 2185. Grupo 146. Primer piso. Calle virgen del Pilar, junto a la Capilla (Osario 1), propiedad del mismo, que puede ser visitado a día de hoy.

No podríamos terminar esta biografía sin publicar la poesía que le dedicó nuestra querida Amalia Domingo Soler en 1873:

A SALVADOR SELLÉS
¿De dónde vienes poeta?
¿En qué región, di, en qué mundo Recogió tu mente inquieta
Algo de bardo profeta,
¿Algo gigante y profundo?
No es de aquí tu pensamiento, Ni cuanto en tu ser se encierra De ternura y sentimiento,
¡Es tan distinto tu acento De los hijos de la tierra!
¡Genio entusiasta y ardiente! Cuéntame algo de tu ayer,
¿Por qué has dejado tu Oriente?
¿Por qué has venido a Occidente Para amar y padecer?
¿Tanto has llegado a pecar, Que a este mundo de expiación Te tuvieron que enviar?
¿Te llegaste a rebelar En tu ardiente inspiración?
Algo de esto deber ser; En tu pasada existencia Quizá llegaste a creer
Que era omnímodo el poder De tu osada inteligencia.
Y hoy por eso estás aquí, En tu humilde rincón, Soñando en tu frenesí; Viendo pasar ante ti
Mil sombras de tentación.
Porque tu genio fecundo, Tu inspiración sobrehumana Y tu talento profundo,
Non son de este mundo Pertenecen al mañana.
El que llora sus amores Cuenta triste desconsuelo, Y lamenta los horrores
De esos genios destructores, No es de la tierra, es del cielo.
¡Espíritu noble y fuerte!
¡De otras regiones cantor! Aquí llorarán tu muerte, Aquí sentirán perderte, Genio de paz y de amor.
Más, aquellos que soñamos En otros mundos mejores,
Tu estancia aquí lamentamos; Aunque aliento recobramos Con el ámbar de tus flores.
Pero tú debes vivir Donde brille la verdad; Quien cual tú sabe sentir,
¡Su vida…, su porvenir…Su mundo es…, la eternidad!
Amalia Domingo Soler – La Revelación 1873

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