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Miguel Vives

BIOGRAFIAS
– «El apóstol del bien».

Miguel Vives nació en el año 1842 en la ciudad de Barcelona. Los primeros años de su vida estuvieron marcados por la muerte de sus seres más queridos, ya que con dos años quedo huérfano de madre, a los cinco años lo llevaron a Sabadell y a cuando contaba con once años murió su padre, por lo que quedó a cargo de su hermano Augusto.

A los catorce años Miguel empezó a cultivar la música, reunió a muchos niños con los cuales formó sociedades corales y escribió piezas musicales. Entre las personas influyentes de aquella época a las que llamó su atención por su corta edad fue D. Pascual que se interesó por él y quiso llevarle al Monasterio de Monserrat para que formase parte de su Escolanía.

En 1868 contrajo matrimonio a los 26 años, pero en plena luna de miel, desencarno su reciente mujer, que le llevo a una gran depresión cuyo desencadenante fue una grave enfermedad que le llevo a cinco años de inactividad al verse afectada su salud psíquica y física.

En el año 71 del siglo pasado, al poco tiempo de vivir en Tarrasa, su hermano le habló de Espiritísmo y comprendió que era verdad lo que su hermano le decía, le mandó leer las obras de Allan Kardec y en las primeras páginas comprendió que aquellas obras eran grandes y sublimes. Cuando empieza a estudiar la filosofía del Espiritismo en las obras de Allan Kardec entiende la razón de sus sufrimientos y de los dolores de la Humanidad; la reencarnación, la ley de causa y efecto entran en su mente y en su corazón restituyendo la fe y la esperanza perdidas.

Pasados unos años y estando recuperado, se casó por segunda vez con una mujer que compartía sus mismas creencias. Al poco tiempo empezaron a reunir en su casa a varios amigos que también creían en el Espiritismo y celebraran reuniones de estudio y sesiones mediúmnicas en las que poco a poco fue aflorando la mediumnidad de Miguel.

En 1872 fundó con sus amigos un centro de estudios espíritas al que llamaron Fraternidad Humana y del que fue presidente durante 30 años. Era un hombre amante del estudio, durante su enfermedad estudió medicina en concreto los tratados del médico alemán  Hahnemann cuyo método denominado homeopático realizó curas. No se atribuyó el mérito de esas curas, siempre decía que si él curaba era por los espíritus que le asistían. Los incrédulos ante su incapacidad de comprender desacreditaron el trabajo de Miguel ya que era un joven sin titulación y en poco tiempo se convirtió en el blanco de las críticas de muchos médicos.

Al mismo tiempo que trabajaba de médico se volcó en la propagación del Espiritismo que produjo una revolución en su entorno y comenzaron a manifestarse odios contra él. Encontró en el Espiritismo a parte de una filosofía capaz de responder a sus preguntas, un camino en el que seguir su desarrollo espiritual. Él como nadie supo intuir la enseñanza de Allan Kardec cuando dijo: “El Espiritismo tiene por objeto esencial el perfeccionamiento moral del hombre”. S

u caridad hacia los más necesitados era de sobra conocida en toda la ciudad, y reunía en su casa a los pobres y mendigos donde les daba de comer. En 1882, su hijo de nueve años, fruto de su segundo matrimonio, desencarnó de una enfermedad y volvió a sentir la desesperación de años atrás, pero en esta ocasión pudo oponer esos sentimientos a sus profundas convicciones.

Miguel Vives tuvo una intensa vida social, quería en que las universidades, fábricas, buhardillas de pobres se impartiera la filosofía espírita. Participó muy activamente en la divulgación del Espiritismo a través de diferentes medios.

En 1882 fundó la Federación Espírita del Vallés, de 1885 a 1889 dirigió el Faro Espiritista, que órgano de la Federación, de la Federación Espírita del Vallés surgió la Federación Catalana, donde surgió la antigua Revista de Estudios Psicológicos de Barcelona, hasta que se creó el Boletín de la Federación.

Participó en los Congresos Internacionales de Espiritismo de 1888 en Barcelona y en 1889 en París.

En 1891 se traslado a vivir a Barcelona para ver si su salud mejoraba y en 1892 fue elegido presidente del Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos, a pesar de su delicada salud siguió participando en actos y conferencias. Aunque cambió de residencia su estado no mejoró y el día 23 de enero de 1906 desencarnó. Tuvo una gran despedida ya que fue un hombre muy admirado por sus virtudes y fue apodado con el sobrenombre de “El Apóstol del Bien”. Miguel Vives solo escribió un único libro, «Guía práctica del espiritista» en el año 1903.

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