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Johann Pestalozzi

BIOGRAFIAS
Johann Heinrich Pestalozzi, nació en la ciudad de Chiavenna (Italia) en el año 1746. Era un escolar soñador y de comportamiento desconcertante que fue la desesperación de sus maestros a quienes angustiaba su porvenir. Abandonó sus estudios de teología y decidió dedicarse a la «jurisprudencia», la única carrera que, a su juicio, le permitiría actuar políticamente en bien de los humildes. Acusado de intenciones subversivas, sospechoso de complots «revolucionarios» peligrosos para el orden establecido, Johann Heinrich Pestalozzi comprendió que debía abandonar toda esperanza de hacer una carrera pública. Ni pastor ni jurista: sólo le quedaba convertirse en lo que harían de él su pasión por la justicia y su bondad.

Para subsistir económicamente, una vez comprometido con su esposa, optó por la agricultura en la que no le fue tan bien por lo que -cuatro años después- renunció a los cultivos para entregarse a la cría de ganado y convertirse en productor de leche y quesos. Al cabo de tres años de esfuerzos encarnizados y desafortunados, debido a la aridez de la tierra, tuvo que reconocer, de nuevo, su fracaso. Y en 1774 -tres años más tarde- Johann Heinrich Pestalozzi decidió montar un taller de hilado de algodón en el que empleó a niños pobres para que pudiesen tener la oportunidad de aprender un oficio y recibir instrucción; a cambio de una subvención. Se comprometió a enseñar a leer, escribir y calcular a los niños recogidos en su casa, a iniciar a los muchachos en las tareas agrícolas, a las niñas en las tareas domésticas y en el cuidado del huerto familiar.

Esta experiencia le permitió exponer sus concepciones acerca de la educación. Sólo que económicamente, su empresa resultó ser un fracaso cada vez más grande; cuestión que empeoró rápidamente. La situación del instituto se deterioró, hasta el punto en que renunciaría a él y así terminó la aventura, sólo le quedó el dolor.

Luego de esta amarga experiencia, su angustia era grande, su abandono total, su miseria inaudita. Los campesinos del lugar lo rechazaban, sus hijos le gritaban cosas, mientras él caminaba por los campos, sumido en su dolor, siempre desaliñado. Situación que superó, gracias a Elizabeth Naff que, cuando murió su antiguo patrón, ofreció sus servicios a Pestalozzi; era una mujer laboriosa, buena ama de casa que recreó de tal manera el hogar, al grado de que la vida volvió a ser posible en él. Treinta años más tarde Pestalozzi diría: «Sin ella, hace tiempo que ya no viviría».

Su obra
A continuación describiremos las facetas más relucientes de este autor que trasciende la historia. Dado que se dedicó tanto a escribir como a educar, hemos elegido ambos ejes para dar una visión general sobre sus principales ideas.

El escritor
La primera obra fue La velada de un solitario que terminó hacia 1779. Se trata de una serie de reflexiones sobre la moral, la religión y la educación. Fue Leonardo y Gertrudis (3ª obra) la que haría célebre a Johann Heinrich Pestalozzi, la idea del libro era contar historias edificantes, concebidas para el pueblo; fue un éxito indiscutible: todo el mundo hablaba de él y la Sociedad Económica de Berna le otorgó una recompensa de treinta ducados y una medalla de oro con valor de otros veinte.

Mientras tanto Pestalozzi había comenzado una nueva obra: Cristóbal y Elsa, en la que revela la fidelidad a sus principios: no había más educación verdadera que la familiar, mediante el ejemplo y el trabajo en común, que ocupase, a la vez,  la mente, el corazón y los dedos. Esta obra tenía un carácter excesivamente didáctico pero no fue apreciada ni obtuvo los beneficios que de ella esperaba, pues su publicación se redujo a cero. Pensó entonces en editar un periódico que le permitiera obtener ingresos regulares y se lanzó solo a la empresa. En aquel periódico semanal Pestalozzi proponía cuentos y ensayos, hablaba de moral, de política, de derecho, de educación, explicaba cómo estaba educando a su hijo que entonces tenía 12 años de edad.

Por falta de dinero, después de un año, suspendió la publicación y en 1783 aparecieron dos nuevos escritos y luego un tercer volumen de Leonardo y Gertrudis, con un tono distinto, obra en la que propone reformar la escuela y la Iglesia. Y en el cuarto y último tomo propone una nueva legislación capaz de transformar profundamente la sociedad, establecer entre los hombres nuevas relaciones de justicia y amor y dar a todos la dicha y la paz. Pestalozzi defendió a los oprimidos, apoyando con sus escritos la causa del pueblo.

El maestro de escuela.
A sus cincuenta años, decepcionado, destruidos sus sueños y con sentimientos de inutilidad, gobernantes amigos suyos, queriendo acudir en su ayuda, le ofrecieron algún puesto importante y bien remunerado, que rechazó diciendo: «Quiero ser maestro de escuela».

En las recomendaciones que envió al Consejo del Cuerpo Legislativo, propone los fundamentos de una «reforma completa y sistemática de todas las instituciones de enseñanza», sostiene que no hay más enseñanza auténtica ni más educación verdadera que la democrática. La situación de las escuelas era deprimente, él aspiraba a mejorarla radicalmente, muy en particular las escuelas rurales que se encontraban en estado lamentable. Cuando fue nombrado Director del orfanato de Stanz, encontró una forma de ver realizados sus sueños de revolucionario ardiente, ya era tiempo de triunfar. Allí aplicó su método, trabajos manuales e intelectuales se alternaban y conjugaban en el calor de un hogar recreado, en el que todo estaba impregnado de amor, hasta la severidad que en ocasiones consideraba necesaria, porque llevaba a los alumnos a la concentración, el aprendizaje y las buenas relaciones.

Ahora bien, cotidiana y materialmente la situación era confusa, la administración torpe y el desorden indudable. Johann Heinrich Pestalozzi elaboró su pedagogía casi en la intuición del momento, andaba a tientas, la hacía y volvía a empezar, siempre a la carrera y a menudo rebasado. Cuando se creó la escuela normal de maestros en Berthoud, se pidió a Pestalozzi -para experimentar allí- un método nuevo de enseñanza de la lectura. Lo que allí hacía Pestalozzi y para decirlo con sus propias palabras, se puso a «vociferar el abc de la mañana a la noche» tratando de simplificar lo más posible los elementos del deletreo y del cálculo, de presentarlos bajo formas adecuadas a las leyes de la psicología, y que condujeran al niño, gradualmente y sin lagunas, del primer paso al segundo, y así, sucesivamente.

Johann Heinrich Pestalozzi rebosaba confianza, era feliz. Después de un examen aplicado a sus alumnos, el informe de los inspectores estuvo lleno de elogios. Reconocidos sus méritos, Pestalozzi recibió, a los cincuenta y cuatro años, el nombramiento de profesor, fue entonces cuando comenzó su carrera de «maestro de escuela». Y fue cuando se asoció con Krusi (que tenía una escuela para la enseñanza de jóvenes pobres) cuando comenzó una nueva era: perfeccionó sus ejercicios de lenguaje y de cálculo. Dada la excelencia del trabajo realizado, la «Sociedad de amigos de la educación» dio su apoyo total a la obra, luego de lo cual renunció a sus funciones de maestro comunal y anunció la apertura de un instituto de enseñanza, de cuya dirección se encargó. Con lo que comienza otra aventura.

El fundador
En Cómo educa Gertrudis a sus hijos se expone el «método» de Pestalozzi. Y de esta obra podemos rescatar: 1º Que Pestalozzi no había perdido nada del amor que sentía por sus hermanos ni de su fe en la humanidad. Su dedicación a la causa de los más desheredados, su deseo de regeneración personal y social. Tanto las resistencias como sus fracasos tuvieron como consecuencia reforzarlo en su convicción de abrir el camino de un mundo nuevo, más justo y más amoroso. 2º Que existe, efectivamente, un método Pestalozzi, o «conjunto de medios puestos en práctica racionalmente para la obtención de un resultado determinado». El método no es más que un medio asignado a un fin que lo trasciende. Cómo educa Gertrudis a sus hijos, obra de apóstol y de militante, es una obra impregnada de lirismo y de pasión, orgullosamente «popular», dividió las opiniones y escandalizó a los burgueses, a los regentes, a los dómines y a los miembros del clero.

Dada una serie de dificultades y descalificaciones de los franceses, no pudo introducir su método en Francia, por lo que decidió dejarlo para más tarde. No obstante, aparecieron los libros esperados: el Manual de las madres y el ABC de la intuición, o enseñanza intuitiva de las relaciones de medida, y la Enseñanza intuitiva de las relaciones numéricas. En fin, partidarios y adversarios del método se enfrentaban apasionadamente, Pestalozzi era célebre, adulado por algunos y aborrecido por otros, lo cual preocupaba considerablemente a quienes estaban en el poder. Privaba una gran incertidumbre en torno a él y su establecimiento. Una política prudente recomendaría no oponerse a la continuación del establecimiento con algunas modificaciones.

Instalado en el castillo de Yverdon (nuevo lugar de su residencia) permaneció 20 años, marcados por satisfacciones y tormentos, algunos éxitos e innumerables fracasos. Nada había cambiado, en todo lo que emprendía la suerte estaba en su contra, el instituto de Yverdon fue, a la vez, el remate de su obra y la consagración de su ruina. Llegó un momento en que el instituto estaba en auge, todo parecía ir viento en popa. Sólo que la publicación de la revista y el informe sobre el estado y la organización del establecimiento, produjeron rivalidades e hicieron surgir enemistades, es decir, el ambiente se fue degradando; a la falta de coordinación pedagógica, se añadían las disputas personales. Pestalozzi trató de poner remedio a tal situación: declaró desalentado, ante su ataúd, que no se sentía feliz ante las lagunas de su obra, se acusó de tal drama y atribuyó toda la responsabilidad a sus errores y debilidad, finalmente pidió perdón. Esta conmovedora exhortación tuvo consecuencias felices, la tormenta había pasado.

En octubre de 1808 se llevó a cabo la primera reunión de la Sociedad Suiza de Amigos de la Educación, presidida por Pestalozzi y consagrada expresamente a la difusión de su doctrina… varios testimonios nos permiten representarnos la vida en Yverdon y apreciar su pedagogía. En Yverdon, la mayoría de los niños y sus maestros se sentían felices. No obstante, este instituto no podría ser el modelo de una escuela elemental para el campo o las ciudades, ni ofrecer los desarrollos necesarios para una instrucción secundaria. Un duro golpe que recibió Pestalozzi, fue la renuncia de algunos maestros al instituto, en desacuerdo creciente con él en lo tocante a la organización de Yverdon y a las concepciones doctrinales prevalecientes…entre conflictos y crisis Pestalozzi continuaba su obra, fiel a su vocación de educador. Su pensamiento ya se empezaba a poner en práctica en otros países.

El luchador
Viejo luchador y lastimado en los combates, contaba ya con 65 años cuando -en medio de expresiones públicas de reconocimiento a su obra- un panfleto denunciaba al instituto de Yverdon, afirmando que «inspiraba a sus alumnos aversión al cristianismo, odio a las autoridades y descontento contra las instituciones sociales, además, desarrollaba en ellos, opiniones revolucionarias», rudo golpe que tuvo que enfrentar tenazmente, ante la poderosa censura que reinaba, su respuesta fue: Carta de un viejo patriota ofendido a los habitantes de su ciudad natal, en la que se limitó a exaltar el valor de su método y la necesidad «cívica» de no acusarlo.

No obstante, la polémica se prolongó dos años marcada por publicaciones defensivas, de tal manera que esta lucha absorbía sus fuerzas y su tiempo. La situación no tardó en cobrar características dramáticas, era necesario enderezar las cosas, primero en lo económico.. Los años de.1814 y 1815 marcaron el fin de una época. Yverdon, en los diez años siguientes, habría de ser el doloroso escenario de rupturas y conflictos que nada pudo calmar. El instituto ingresó en una lenta y brutal agonía de la que nunca se levantó. Todos estos sucesos fueron alterando la salud de Pestalozzi, cada vez más vacilante.

Con la edad se fue acentuando la rareza de su comportamiento: pasaba repentinamente de la desesperación al entusiasmo, de la morosidad pasiva a la agitación febril. Por momentos, parecía como si no dispusiese ya de todas sus facultades y su razón se extraviara a ratos.
En 1818 se anunció la apertura de una escuela para pobres, que fue inaugurada solemnemente en septiembre del mismo año. Se trataba de 12 niños elegidos por Pestalozzi, para cursar 5 años de estudios, al cabo de los cuales se convertirían en educadores del pueblo. Con este acto, prueba de su generosidad y de la constancia de su ideal, quiso responder a quienes decían que era sombra grotesca de lo que había sido. Pestalozzi mantenía una fluida correspondencia con varios filántropos ingleses que se interesaban por su obra; para ellos y con el objeto de que lo difundieran ampliamente, redactó un Llamado al público inglés. Y para Greaves, -amigo suyo- dictó treinta y cuatro cartas que se publicaron en inglés con el título de Cartas sobre la educación primera dirigidas a J. P. Greaves por Pestalozzi, traducidas del manuscrito alemán, con una memoria sobre la vida y el carácter de Pestalozzi. Luego de algunos arreglos al instituto, dado el número de alumnos, la municipalidad vio con malos ojos la fusión -en un mismo edificio- de ricos y pobres, niños y niñas y de inmediato dio a conocer su desaprobación. Pestalozzi, muy satisfecho de esta experiencia, publicó Unas palabras sobre el estado actual de mis trabajos pedagógicos y sobre la nueva organización de mi establecimiento; reforzado por el éxito de su proyecto, su optimismo natural lo conducía a seguir adelante.

No faltaron los tropiezos originados por la envidia de otros educadores influyentes pero burgueses que a toda costa trataron de impedir la prosperidad plena de su obra, avanzaron hacia un intercambio de injurias y de calumnias hasta que el conflicto, entre los dos bandos, se agravó de tal manera que, para poner fin a esta disputa, el gobierno nombró a un mediador. Como siempre Pestalozzi buscó la reconciliación desde sus convicciones de amor y caridad evangélica, solo que el prolongado y doloroso combate no terminó sino con la firma del acuerdo mediante el cual, deciden (los implicados) poner fin a sus diferencias, de una manera amable y acorde a la dignidad y situación civil y social que guardaban. Sin embargo, el peor golpe le vino de sus alumnos-maestros que al cabo de sus cinco años, por unanimidad decidieron rechazar el trabajo; aspiraban a una remuneración distinta a la que se les ofrecía y se fueron; a esta desdicha se añadió el hecho de que los recursos de la fundación se habían agotado. Así sin maestros ni dinero, Pestalozzi renunció.

Se encontraba envejecido (79 años), fatigado, enfermo y con mínimos recursos económicos, pero nada de eso lo paralizaba, su fe en la educación popular continuaba. Aún en esta situación, entusiasmado vislumbraba una renovación. Se fue a Neuhof, a las fuentes, esto representaba para él un refugio y una oportunidad para empezar de nuevo. Así para conseguir recursos económicos, a fin de abrir el nuevo establecimiento y garantizar su mantenimiento, empezó a establecer contactos y continuó la redacción de un compendio de su método, escribió su autobiografía y preparó su discurso presidencial sobre «la patria y la educación», pues lo habían elegido como presidente de la Sociedad helvética, de la que era miembro. Los días fueron transcurriendo plenos y tranquilos pero los acontecimientos no tardarían en precipitarse, unos afortunados, otros de caríz dramático como se suscitó con Mi fortuna, obra polémica y vengativa, otros días un tanto sorprendentes.

Ahora el viejo luchador estaba ya fatigado, tenía 81 años y desde hacía medio siglo proseguía su pelea, sin cuartel. Seguía escribiendo pero cada vez menos y con mayor dificultad. No había perdido su lucidez, pero estaba cansado; seguía vivaz, pero agobiado. Continuaba siendo una gran figura, objeto de controversia lo cual agravó su estado de salud, pero aún en este estado prosiguió la defensa de los pobres, los oprimidos, los menospreciados y rechazados. Muerto Pestalozzi, terminó toda disputa. Nederer, conciudadano y colaborador suyo, reunió en 1828, diversos escritos inéditos de Pestalozzi en un libro que contiene también varios artículos sobre su vida y su obra.

A fuerza de fundar establecimientos y de hacer publicaciones controvertidas, Pestalozzi, a sus 60 años se había convertido plenamente en figura pública. Su fama de pedagogo había franqueado las fronteras: su preocupación por instruir a los pobres, las innovaciones didácticas, los debates y conflictos que envolvieron su nombre, todo se concertaba para darle a su obra un radio de acción notable, y a su «método», un auditorio cada vez mayor.

Trasplantada a otros tiempos y lugares distintos de los que la vieron nacer y desarrollarse, la pedagogía de Pestalozzi corrió con suertes diversas. Países pioneros en la experimentación de su método fueron Dinamarca, Suecia y España, donde se obtuvieron magníficos resultados; Cómo educa Gertrudis a sus hijos y el Libro de las madres fueron traducidos al español, y el método no tardó en hacerse famoso. Con la creación, en Madrid, del «Real Instituto Pestalozziano Militar», Pestalozzi veía realizarse uno de sus sueños: gracias a su método, una nación reformaba su sistema educativo, se regeneraba, y si no prosperó, fue por la guerra. En Alemania, también se propagaron las concepciones y prácticas de Pestalozzi; bajo esta influencia, Fröebel comenzó su carrera de educador. Lo mismo en Prusia meridional donde se introdujo, paulatinamente, este método en todas las escuelas.

Pero el triunfo se dio cuando Fichte, en sus Discursos a la nación alemana, lo designó como el único pedagogo capaz de instaurar una educación nueva, de crear «un mundo totalmente nuevo», con lo que su fama creció repentinamente. Y Nicolovius, Consejero de Estado, le escribió: «el gobierno y el rey están completamente decididos a la introducción general del método». En Francia, por el contrario, se enfrentó a numerosos obstáculos, el conservadurismo opuso su enorme peso y paradójicamente, fue su eficacia lo que causó la ruina. Así pues, en Alemania, Dinamarca, Suecia, Holanda, Italia, España, Francia, etc., las siembras fueron numerosas y las promesas inmensas.

La educación nueva ya resultaba perturbadora: confiar en el niño, aceptarlo tal cual es, ayudarlo en su descubrimiento del mundo, servirle y no someterlo, quererlo, todo esto hacia que la obra de Pestalozzi rayase en lo escandaloso, perturbase el orden establecido, fuera provocadora, y lo sigue siendo.

Como Sociólogo
Pestalozzi, tanto por sus escritos como por toda su actuación, es un hombre de la Ilustración , un perfecto e ilustre representante de la misma, en todos sus aspectos. En política, se adhiere expresamente al Despotismo Ilustrado en su obra: Al buen talante, la seriedad y la hidalguía de mi época y de mi patria(1815). En Leonardo y Gertrudis, y en escritos posteriores, siempre presenta la educación como el medio de superar la pobreza del pueblo y de conducir a éste a la felicidad y a la virtud (otro ideal de la Ilustración ). 1) Como hombre de la Ilustración , Pestalozzi postulaba una religión sin dogmas revelados ni teologías de iglesia, a las cuales llamaba «superstición». Para él, la religión residía en los sentimientos del corazón humano e, igual que para Kant, tenía como función el moralizar a la persona y a la humanidad: la verdadera religión es la de las buenas obras, no la del culto. 2) Mas, por otra parte, Pestalozzi era un cristiano (protestante) convencido y devoto, practicante y lleno de una piedad que inculcaba a sus alumnos y que expresó en muchos de sus escritos.

Como filántropo interesado en procurar el bien del pueblo, Pestalozzi analiza los fallos de la organización y vida social de éste, denuncia los abusos que existen en ella y propone los medios adecuados para corregir los fallos, en todos los órdenes (laboral, sanitario, cultural, educacional, jurídico).

Como Político
El interés que tenía por la sociedad y su buen funcionamiento llevó a Pestalozzi a ocuparse de política, en la cual participó activamente en algunas ocasiones: • En su juventud, se afilió a una sociedad patriótica y se implicó en sus actuaciones. • Colaboró con el Gobierno instaurado en Suiza por la Revolución de 1798, haciendo comprender al pueblo la necesidad de la misma y de las medidas gubernamentales tomadas • Fue miembro de una delegación que en 1802 visitó a Napoleón para ratificar la nueva Constitución que éste imponía a Suiza.

Como Jurista
Pestalozzi había comenzado sus estudios haciendo la carrera de Derecho y, aun cuando la abandonó muy pronto, sin duda le quedó una sensibilidad y una afición al tema jurídico, que, en distintas ocasiones, fue tocando durante toda su vida, insistiendo en la necesidad de renovar las leyes para hacerlas más justas y más adecuadas a la situación del momento.

Como Antropólogo
Pestalozzi ha cultivado una Antropología Social, sobre la cual asienta las bases de sus concepciones políticas y sociales, y una Antropología personal, que le sirve para saber cómo ha de orientarse la educación de las personas. En la práctica, ambos tipos de Antropología vienen implicados uno en otro, ya que el comportamiento humano es, en gran parte, un comportamiento social.

Como Literato
Pestalozzi fue un escritor profesional y, como tal, desempeñó una actividad literaria, en varios aspectos. En su revista Una hoja suiza, que publicó regularmente durante un año, tiene artículos de contenido cultural y a menudo inserta también poesías. Ocasionalmente cuidó mucho la forma estética de sus escritos, como el titulado Epístola a Friné sobre la amistad (1782), en el cual hace gala de un bello estilo literario. Le ocurre lo mismo en ciertos momentos, en que -por ejemplo- describe una puesta de sol en el valle o un sentimiento religioso en el corazón humano. Las obras propiamente literarias de Pestalozzi son dos. Una, la Primera Parte de Leonardo y Gertrudis, libro éste que podemos considerar también una novela costumbrista, en la que el autor presenta y describe unos personajes populares muy característicos y, sobre todo, pone en sus bocas un lenguaje coloquial lleno de frescura rural y de modismos dialectales. Con razón, su autor lo llama «un libro del pueblo» (y a Cristóbal y Elsa, hecho en el mismo estilo, un «segundo libro del pueblo»). El gran éxito popular de esta obra de Pestalozzi se debió, sobre todo, a esta característica estilística.

Como Pedagogo
La pedagogía de Pestalozzi se centra en la educación infantil y escolar y, desde 1811, él y sus colaboradores mencionan el sistema pestalozziano con el nombre de «educación muy elemental». Consiste en hacer que el proceso de desarrollo humano (sensitivo, intelectual y moral) siga el curso evolutivo de la naturaleza del niño, sin adelantarse artificialmente al mismo. La educación es vista como una «ayuda» que se da al niño en este proceso para que se realice bien, y la actividad educativa y docente es vista como un «arte»

Como Didacta
Lo más típico de Pestalozzi, y aquello por lo cual él ha sido más conocido y le dio más motivo de orgullo, fue su método de enseñanza, que él mismo trató de divulgar y, de hecho, en varios países europeos se fundaron escuelas pestalozzianas, entre ellos España. Para Pestalozzi, el conocimiento humano comienza con la intuición sensible de las cosas, y a partir de ella se forman las ideas; por lo cual, también el método de enseñanza ha de seguir este mismo proceso, adaptándose al desarrollo mental del niño en cada momento dado. El conocimiento ha de ir avanzando, desde unas intuiciones confusas, a unas ideas claras y distintas.

Su vida Cultural
1) En Neuhof (1770-1798).- A sus 23 años de edad, casado y con un hijo, Pestalozzi organiza una finca de explotación agrícola, que no llega a tener éxito. Entonces funda allí una empresa industrial textil con niños pobres, a los cuales da educación e instrucción. Pocos años después (1780) esta iniciativa también fracasa, y entonces Pestalozzi, para subsistir, se dedica a la actividad de escritor. Esta función literaria de Pestalozzi dura veinte años, y gracias a ella tenemos gran número de las obras que nos ha legado este autor.

2) En Stans (1799).- Tras la Revolución suiza de 1798 (una réplica de la Revolución Francesa ), que supuso un desastre para el cantón cuya capital es Stans, el Gobierno suizo confía a Pestalozzi (que colaboraba políticamente con él) la educación de los huérfanos de guerra y niños pobres de la región. Con esta experiencia, que dura siete meses, Pestalozzi se va adentrando en el mundo de la educación.

3) En Burgdorf (1799-1804).- Pestalozzi comienza a trabajar como maestro en una escuela pública, y en 1800 funda una institución educativa privada (internado) en el castillo de esta ciudad. A los tres años lo obligan a abandonarlo, y entonces traslada su instituto a Münchenbuchsee, y después de un año acepta el ofrecimiento de la ciudad de Yverdon para trasladar allí su instituto. En 1801 Pestalozzi expuso sus ideas en torno a la educación en el libro Cómo Gertudis enseña a sus hijos. Su método partía de lo más sencillo a lo más difícil: observación, concienciación y discurso

4) En Yverdon (1804-1825), la institución docente de Pestalozzi alcanza su plenitud y un renombre internacional. Gracias a la ayuda de buenos colaboradores, él va perfeccionando y difundiendo su método. En los últimos años, surgen dificultades en el seno de esta institución, que ocasionan sinsabores a su fundador. En 1825 se cierra el instituto y él vuelve a Neuhof.

El 14 de diciembre de 1814 murió su esposa.

En 1815, surgieron las diferencias entre los profesores de la escuela. Los últimos años de Pestalozzi fueron años de abatimiento y penas para él. En 1825 se retiró a Neuhof, donde creció; y después de escribir las reflexiones de su vida y su último libro El Canto del Cisne, murió en Brugg.

Como él mismo decía, la obra maestra de su vida no era Burgdorf ni Yverdon, sino que descansaba en los principios educativos que profesaba, el desarrollo de la observación, la formación integral del hombre, la dedicación del profesor a la enseñanza, como reflejan sus seis meses de trabajo en Stans. Pestalozzi todavía hoy tiene una profunda influencia en todos los aspectos de la educación.
Hay que resaltar tres planos:

1. Su pedagogía naturalista
2. Un método: intuición global
3. Finalidad de la educación

Su pedagogía Naturalista, Gran admirador de Rousseau
Vocabulario: Quimérico, relativo a un sueño, es como un sueño.
Pestalozzi dijo: «Mi espíritu quimérico y poco práctico fue captado por ese libro quimérico e impracticable».
Se dejó guiar por su espíritu humanitario, de dedicación al pueblo, a los pobres.
Creador de la escuela popular, abierta a todo el mundo, regenerada con espíritu social, no pública ni institucional.
Núcleo fundamental de la educación: LA FAMILIA
Después de la familia, la escuela, y el medio vital y social.
Como Roussoniano llevó a la práctica el naturalismo de Rousseau, hasta los 11 años no enseñó a sus hijos a leer.
Un Método: Intuición Global

«Yo creo que no se puede soñar en obtener el progreso en la instrucción del pueblo mientras no se hayan encontrado formas de enseñanza que hablan del maestro al menos, hasta el fin de los estudios elementales, el simple instrumento mecánico de un método que debe sus resultados a la naturaleza de sus procedimientos, y no a la habilidad de aquel que lo practica».
Mecanización de la enseñanza: búsqueda de un método (libro: Cómo Gertrudis enseña a sus hijos)
Método: valor de la intuición: percepción global.

Su método se basaba en:
1. Forma(observar, medir, dibujar y escribir): Enseñarles a distinguir la forma de cada objeto, es decir, sus dimensiones y proporciones. ¿Cuál es su forma?
Enriquecer la memoria de los niños con explicaciones sencillas de objetos y materiales.
Enseñar a describir y a darse cuenta de sus percepciones.
Enseñar al niño, por medio del dibujo, a medir todos los objetos que se presentan a su vista y adquirir habilidades para reproducir. Pestalozzi pensó que por medio del dibujo se ejercitaba al niño en su escritura.
2. Número (relaciones métricas y numéricas): Enseñar a los niños a considerar cada uno de los objetos que se les da a conocer como unidad, es decir, separado de aquellos con los cuales aparece asociado. ¿Cuántos hay?. Utilización de tablillas con letras, las cuales acumulaba de 1 en 1 para que el niño conociera la relación de los números, al mismo tiempo que servía para aprender las letras.
Partir de las cosas simples antes de avanzar a las más complicadas.
3. Nombre: Familiarizarlos tan temprano como sea posible con el conjunto de palabras y de nombres de todos los objetos que le son conocidos. ¿Cómo se llaman?

El método de Pestalozzi es un método «lógico», basado en la concepción «analítica y sistemática» de la enseñanza y el aprendizaje
Finalidad de la Educación

Conseguir que el hombre llegue a la perfección (desarrollo de las capacidades humanas)
La humanización del hombre es el fin de la educación.

Triple actividad: Espíritu: vida intelectual
Corazón: vida moral
Mano: vida práctica
La educación sigue el desarrollo de la Humanidad

Camino que debe seguir la educación es: Ser instintivo, se encarga la familia: EDUCACIÓN FAMILIAR
Ser social, se encarga el Estado: EDUCACIÓN ESCOLAR
Ser moral, se encarga la Humanidad: EDUCACIÓN MORAL Y SOCIAL
Le daba un gran valor a la educación religiosa, siempre que ésta no tuviera un carácter dogmático ni confesional.

FUNCIÓN SOCIAL DE LA EDUCACIÓN: El principal objetivo era integrar a niños de escasos recursos a la vida social, a través de la enseñanza de un oficio. Pensaba que sus propios alumnos -a largo plazo- serían los educadores del mañana.

DESEMPEÑO DEL DOCENTE: El educador no era concebido como una figura autoritaria. En este sentido, el docente, debía estar al servicio de las necesidades del alumno.

CONCEPTO DEL ALUMNO: Una confianza muy grande en las capacidades del niño.

PAPEL DE LA ESCUELA: La concepción de establecimiento escolar estaba muy ligada a la enseñanza del oficio: más que escuelas eran talleres.

CONCEPTO DE LOS VALORES: El principal valor de su interés fue el de la educación igualitaria, es decir, poder educar a gente marginada. Confiaba plenamente en las virtudes de la educación popular.

Aspectos Generales de la Educación
Poner en práctica el método de enseñar a unos por medio de otros, debido al gran número de niños. o La enseñanza de ambos sexos (coeducación). o Importancia de la educación creativa y productiva. o Enseñanza de moral y religión, que se debe de iniciar en la familia. o Considerar que las relaciones afectivas entre madre e hijo, condicionan a éste paulatinamente, a desarrollar sentimientos de bondad y amor. o Educación Social: la cual debe iniciarse en la familia y continuarse en la escuela. o La práctica de la escuela-trabajo, combinando la enseñanza de la lectura, escritura, cálculo, dibujo, moral y religión con las actividades agrícolas.

Aportes a la Educación Pre-escolar
Con Pestalozzi la pedagogía comienza a ver al niño de una manera diferente, los sitúa en una verdadera relación con la naturaleza y la cultura. A pesar de que su enseñanza se basa en una educación elemental, no escapan sus influencias a la Educación Preescolar. Tenemos los siguientes aportes:
1.Le dio importancia al desarrollo del niño.
2.Puso en práctica la organización de experiencias y actividades por medio del juego.
3.Valoró las actividades espontáneas del niño.
4.Hizo énfasis en la ejercitación de las actividades manuales.
5.Consideró la ejercitación en el dibujo como un medio para perfeccionar progresivamente la mano, lo cual le serviría de base para la escritura.
6.Ejercitó el lenguaje por medio de la conversación sencilla, para después aprender a leer.
7.Destacó la utilidad de los ejercicios corporales combinados con los cantos.
8.Señaló como vital el desenvolvimiento del niño en sus primeros momentos con la familia, en especial con la madre.
9.Le dio importancia a la afectividad desde el mismo momento del nacimiento del niño.
10.Destacó el desarrollo social del niño, primeramente en la familia y posteriormente en la escuela.
11.Consideró importante la creación de instituciones para atender a aquellos niños que eran carentes de recursos económicos.
Murió el 17 de febrero de 1827.
Epitafio que aparece en la tumba de pestalozzi: Salvador de los pobres de Neuhof;
Predicador del pueblo en Leonardo y Gertrudis; en Stanz, padre de los huérfanos; en Burgdorf y Münchenbuchsee, fundador de la escuela primaria, en Iverdon, educador de la Humanidad. Hombre, cristiano, ciudadano todo para los demás, para sí, nada. ¡Bendecid, su nombre!

Obras
Algunas de sus obras más importantes son:
Vigilia de un solitario (1780)
Una hoja suiza (1782). Es una revista compuesta y editada por Pestalozzi.
Mis indagaciones sobre el proceso de la naturaleza en el desarrollo de la humanidad (1797)
Cómo Gertrudis enseña a sus hijos (1801)
Libro de las madres (1803)
Carta a un amigo sobre mi estancia en Stans (1807)
Al buen talante, la seriedad y la hidalguía de mi época y de mi patria (1815)
Cartas sobre educación infantil (1819)
El canto del cisne y Los destinos de mi vida (1826)
Epístola a Friné sobre la amistad (1782)
Los trabajos completos de Pestalozzi fueron publicados en Stuttgart en 1819, 1826, en una edición preparada por Seyffarth aparecida en Berlín en 1881.
Influencia en Europa

En España, Manuel Godoy fundó en el año 1807 una escuela de tipo pestalozziana en Madrid. En ella fueron educados muchos hijos de los altos cargos vinculados a la corte, entre los que se cuenta Francisco de Paula.

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