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Eileen J. Garrett

BIOGRAFIAS
Eileen J. Garrett, nacida en Beauparc (Escocia), ha sido una de las médiums más respetadas del siglo XX. Sus contribuciones a la investigación, y a los fenómenos desarrollados a través de su mediumnidad siguen siendo inconmensurables.

Desde muy temprana edad su vida estuvo marcada por la tragedia. Sus padres Anthony y Ana se suicidaron cuando era niña y fue adoptada por sus tíos. En su niñez sentía a su alrededor personas, animales y plantas, incluso diversas formas de luz y energía. Tenía amigos imaginarios, a los que llamaba “hijos” y comentaba que para verlos no se desplazaba a otro lugar determinado.

Desde muy joven sintió la presencia de la muerte a través de varias experiencias y comprendió que había algo “más” en la vida que la forma física y que éste “más” se separa del cuerpo en el momento de la muerte.

A los 15 años, debido a la tuberculosis y otras enfermedades respiratorias a las que con frecuencia se enfrentaba, abandonó Irlanda buscando un clima más suave en Inglaterra. Más tarde conoció a un señor llamado Clive que empezó a visitarla. Se casó con él y durante su breve matrimonio tuvo tres hijos, los cuales murieron a temprana edad. Después y eventualmente, nació Eileen, y su salud se fue deteriorando. Luego se recuperó, y su matrimonio terminó en divorcio.

Durante la Primera Guerra Mundial colaboró con un albergue para soldados convalecientes y fue cuando conoció durante ese periodo a su segundo marido, un joven oficial que fue llamado inmediatamente al frente. El presentimiento de que este matrimonio sería de corta duración se confirmó cuando más tarde la comunicaron que había desaparecido en combate y que había sido muerto en Ypres.

Nuevamente cayó enferma y mientras se recuperaba, se hizo amiga de un joven atrayendo su atención con quien se casó finalmente. Fue en esa época cuando comenzó a investigar psíquicamente. Como sensitiva era muy consciente de los estados de ánimo y sentimientos de las personas. Como investigadora psíquica reconoció la necesidad de realizar con mente abierta los fenómenos. Como autora, conferenciante y editora, trató de compartir sus ideas y experiencias con el público.

Cierto día, durante una sesión de «raps», a través de la mesa, empezó a quedarse dormida y cuando despertó, descubrió que los familiares muertos de las personas que estaban en la sala se habían comunicado a través de ella. Un caballero que estaba presente, familiarizado con el fenómeno de la mediumnidad, explicó a la joven lo que le había sucedido.

A pesar de las advertencias de su marido para que no asistiera a ningún tipo de reuniones, buscó el consejo del Sr. Hubnli quien se ocupó de guiar a Eileen para que comprendiese lo que estaba sucediendo. La mediumnidad de la señora Eileen había llegado a su momento más álgido, pero el miedo, la mala salud y la ruptura de su matrimonio retrasó su desarrollo. A pesar de ello, conoció y buscó el consejo personal del parapsicólogo James Hewat McKenzie, fundador del Colegio Británico de Ciencia Psíquica. Y fue, que bajo su cuidada orientación su mediumnidad se engrandeció. El Sr. McKenzie y su esposa Bárbara, eran muy conscientes de la necesidad de que la mediumnidad se extendiese más allá de los mensajes de los espíritus. Reconociendo así que la mediumnidad podría proporcionar una herramienta mediante la cual el investigador podría profundizar en las diversas dimensiones y niveles de percepción de la conciencia. El Sr. McKenzie fue probablemente la más poderosa influencia sobre Eileen J. Garrett. Ella continuó estudiando y desarrollando su mediumnidad en el Colegio Británico hasta la muerte de Hewat McKenzie el 20 de agosto de 1929.

A partir de este momento decidió visitar los Estados Unidos, para buscar ayuda en la comunidad científica. Contactó con muchos científicos y parapsicólogos académicos, sometiéndose a una intensa experimentación fisiológica y psicológica, con la esperanza de que dichas pruebas podrían arrojar algo más de luz sobre los procesos de la mediumnidad y del psiquismo. Con Hereward Carrigton, uno de los principales investigadores en ese periodo, tuvo décadas dedicadas a las investigaciones psíquicas, con un énfasis especial en los diversos fenómenos de la mediumnidad.

Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló en Europa, ella se encontraba en Francia trabajando con los niños y los refugiados. Allí permaneció hasta final de 1940, hasta que comprendió espontáneamente que debía partir y buscar otro trabajo. Muy milagrosamente, llegó a Lisboa y encontró un pasaje en un barco de refugiados con destino a Nueva York.

Su vida tomó un rumbo definitivo. A los pocos, meses de su llegada a Nueva York, fundó la revista mensual «Mañana» dedicada a temas literarios y públicos. Más tarde también inició la firma editorial «Edad Press».

No obstante, su mayor logro fue la constitución de la Fundación Parapsicológica Inc. en la ciudad de Nueva York en 1951. Su honestidad y perspicacia para los negocios ayudó a esta fundación a ser una de las más respetadas, publicando varias revistas, boletines e informes, bajo la supervisión de la Sra. Garrett. Desde el otoño de 1952 se editaron las revistas «Mañana», «Parapsicología monográficas», «Revista Internacional de Parapsicología», «Parapsicología Review» y «Parapsicología revisión», que se publicaron de manera continua, hasta que se suspendieron hace tan solo unos años. Destacando que la Fundación Parapsicología acogió veintiocho conferencias internacionales anuales sobre parapsicología y ciencias afines.

Retornando a la mediumnidad de Eileen J. Garrett, diremos que ella recibía en trance las comunicaciones de un soldado árabe del siglo XIV llamado Uvani, quien expresó su interés en ayudar a probar la supervivencia, y que en adelante él iba a servirle de guía, al tiempo que controlaría su mediumnidad. También a Abdul Latif, un médico persa del Siglo XVII que se ocupó principalmente de la curación. Y hablando muy rara vez y en cuestiones más filosóficas y espirituales se manifestaban Tahotah y Ramá.

Una de sus comunicaciones más memorables, como médium, fue el caso del dirigible británico R101 que se estrelló en Beauvais (Francia), el 5 de octubre de 1930. Nandor Fodor, Doctorado en Derecho por la Real Húngara Universidad de Ciencias de Budapest, parapsicólogo y psicoanalista, considerado como de las máximas autoridades de la época, comentó acerca de este suceso lo siguiente: ”En una sesión en el Laboratorio Nacional de Investigación Psíquica el 7 de octubre de 1930, dos días después de la explosión del R101, el teniente de vuelo HC Irwin, capitán de la aeronave, de repente a través de la mediumnidad de la señora Garrett, anunció su presencia y dio a los oyentes cuenta altamente técnica de cómo se estrelló la aeronave. El relato fue tomado en taquigrafía y una copia fue presentada al Ministerio del Aire. De acuerdo con la opinión de los expertos, una serie de observaciones en el mensaje se anotó en cada detalle, con lo que se encontró después en el curso de la investigación oficial. EF Spanner, el arquitecto naval bien conocido y el ingeniero marino, llegaron a las mismas conclusiones en su libro «La Tragedia de la R101».

A pesar de la gran cantidad de información y de la evidencia de la supervivencia, que llegó a través de ella, nunca estaba bastante convencida de que su mediumnidad provenía de una fuente independiente. Una actitud que hacía que su facultad fuese maravillosa. Siempre se destacó su búsqueda para obtener más información acerca de los secretos de la conciencia de la mente y de su relación con el organismo físico.

Publicó varios libros, y de ellos destacamos: «Aventuras en el Supernormal», «Telepatía», «Conciencia», «El sentido y sinsentido de la Profecía», «La vida es el Sanador», y «Muchas Voces».

En el prólogo de “La autobiografía de un médium” en 1.968 escribió:

“Tengo un regalo, una capacidad – un engaño, si se quiere – que se llama psíquico. No me importa cómo se pueda llamar, para vivir y utilizar esta capacidad psíquica. Hace mucho que me he acostumbrado a una variedad de calificativos, que van desde expresiones casi de reverencia, a través de la duda y la piedad, para abrir reproches. En resumen, me han llamado muchas cosas, desde una charlatana a una mujer milagro que soy, al menos, ninguno de estos”.

Para Eileen J. Garrett, la mediumnidad no era un “romper hacia abajo de la personalidad”, sino un estado de plenitud. Ella consideraba sabiamente, que la comunicación con el “otro mundo” bien puede convertirse en un sustituto de la vida en este mundo. Entendiendo que este mundo, en el que vivimos, tiene prioridad en esta existencia ya que es el núcleo de la ética mediúmnica.”

Eileenn J. Garrett murió el 15 de septiembre de 1970, en Niza (Francia), tras un periodo de deterioro de su salud.

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