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Angel Aguarod

BIOGRAFIAS
Ángel Aguarod fue uno de los pioneros del Espiritismo en España.

Oriundo de Ayerbe (Huesca), nació el 2 de Octubre de 1860 dentro de un hogar humilde, donde recibió una educación católica a cargo de su tío materno. Con el tiempo y según fue creciendo, se fueron despertando en él ideas más espirituales en las cuales primaba al igualdad, la libertad y la fraternidad.

Fue allá por el año 1887, siendo ya un iniciado en la doctrina Kardeciana, que Ángel tuvo que emigrar de su pueblo natal a la ciudad de Barcelona debido, principalmente, a que el ambiente enrarecido de aquella época era poco propicio para los que se permitían pensar por cuenta propia.

Al llegar a la capital catalana tuvo muchas dificultades para poder mantenerse, cambiando frecuentemente de ocupación hasta que al fin logró un modesto trabajo en un taller de un amigo suyo llamado Balaña, que más que un amigo fue como su propio hermano. A su vez, por las noches, frecuentaba “La Escuela Normal de Barcelona” para poder estudiar.

A todo esto, como es natural, se había puesto al habla con destacadas personalidades del Espiritismo barcelonés y no tardó en colaborar con ellos para divulgar la doctrina espírita, tanto en prensa como en los diferentes centros de la provincia. Colaboró junto con el Vizconde de Torres Solanot, de quien era amigo, en el “Centro Barcelonés” y se ocupó en gran parte de la preparación del Primer Congreso Espírita Internacional, celebrado en Barcelona con motivo de la Exposición Universal de 1888. Trabajó en la “Unión Espírita Kardeciana Española” y en su órgano oficial “La Unión Espírita” conjuntamente con su fundadora, nuestra querida y admirada Amalia Domingo Soler.

Apasionándole todas las obras de Kardec, anteponía sin duda las de orden moral y mediúmnico, con preferencia del “Evangelio Según el Espiritismo”.
A los pocos años su querido amigo Balaña desencarnó. A raíz de este suceso, Ángel decidió emigrar a Argentina con toda su familia, más concretamente a Buenos Aires. Pronto se dio a conocer por medio de prensa e impartiendo conferencias;  trabajó en diferentes revistas como “Constancia” o “La Fraternidad”, fundó el “Centro Amor y Ciencia” y la “Liga Espiritista Kardeciana de Propaganda” presidiendo ambas instituciones, pero el ambiente de allí no le fue del todo propicio, por lo que, después de viajar de un lado para otro decidió volver a España.

De nuevo en su país natal, pasó a instalarse por breve tiempo en Alcoy (Alicante). Allá por el año 1912/13 se celebró en Sabadell, una Asamblea General debido a la fundación de la Federación Espírita Española. En ella, Ángel Aguarod tuvo un papel muy importante siendo considerado uno de los ponentes más destacados ya que se encargó de elaborar los Estatutos y siendo nombrado por la misma director de la revista “Nueva Era”, su órgano oficial. Debido a esto decidió trasladarse de nuevo e irse a vivir a Sabadell. Allí trabajó de profesor en la “Escuela de Libre Enseñanza” que tuvo que abandonar a los pocos meses debido a desacuerdos con el director de dicha institución, el célebre Max Bembo.

Fue entonces, cuando nuevamente vuelve a emigrar, esta vez con destino Brasil.

En Brasil fijó su residencia en Porto Alegre. Allí colaboró intensamente con el movimiento espírita, publicando y dirigiendo revistas como “Eternidade”, órgano de las sociedades “Dias da Cruz” y “Allan Kardec”. En dicha revista inició una intensa campaña en pro de la unión de los espíritas riograndenses, campaña que fue coronada con éxito con la creación de la Federación Espírita del Río Grande do Sul, siendo su presidente y realizando numerosos trabajos de divulgación, que dieron como resultado la fundación de nuevas sociedades y centros de estudios por el interior del Estado.

Fundador, en 1921, en Porto Alegre, del Grupo “Paz” y en 1922 de la Sociedad “Paz y Amor”, donde fue elegido su presidente, cargo que desempeñó hasta su desencarnación.

Además de todo este trabajo, fue autor de muchas obras de divulgación espírita, entre ellas: “Los Mensajes del Abuelo Pablo”, “Del Maestro al Discípulo”, “Confidencias Espirituales”, “Grandes y Pequeños Problemas a la Luz de la Nueva Revelación, “Voces do Além Túmulo (en portugués), la importante obra “El Sermón de la Montaña”, “La Verdad a los Niños”, libros que decían ser de origen espiritual, pues Aguarod poseía mediumnidad intuitiva, por medio de la cual él comentaba que le fueron dictadas.

El día 13 de Noviembre de 1932, desencarnó, en Porto Alegre, contando con 72 años.

En el periódico espírita “La Luz del Porvenir”, su amigo Juan Torras Serra escribió como despedida: “Ha sido pues, el hermano Aguarod, un luchador constante por nuestro ideario y un abnegado propagador de nuestros principios filosóficos, científicos y morales. Un amantísimo padre de familia y digno esposo, que en todo tiempo y ocasión, supo sacrificarse por la paz de su hogar y el bienestar de los suyos sin arredrarse por vicisitud más, por vicisitud menos ¡Hasta luego querido hermano!”

Igualmente, para terminar esta biografía y a modo de curiosidad, pasamos a transcribir una carta al mismo periódico donde su hija, Pilar Aguarod de Picó, comunica la desencarnación de su padre:

“Queridos amigos y hermanos en ideales: Con el natural sentimiento que ustedes pueden suponer, les comunicamos la desencarnación de papá, acontecida en la mañana del domingo 13 del corriente.

La terrible enfermedad que abatió su cuerpo en pocos días, aunque ya tiempo andaba delicado, fue soportada con valor y heroica valentía, conservando su espíritu la habitual lucidez, con la entereza de su carácter hasta el momento de expirar.

Nuestro querido papá, Ángel Aguarod, tenía 73 años, ha muerto como vivió: valientemente. Los que hemos tenido la fortuna de asistir a los últimos momentos de su vida planetaria, pudimos comprobar la eficacia del auxilio espiritual, que en el momento grandioso de su desprendimiento corporal, le prodigaron los hermanos del espacio más afines con él.

Otra cosa nos tranquiliza a los miembros de la familia, es el de haberle atendido en todo lo necesario a menguar sus sufrimientos en la grave enfermedad.

Hasta el último momento de partir, estuvo rodeado de cariños, cuidados y afectos, acompañado de hermanos que lo veneraban.
Le estimaré, hermano querido, comunique la noticia a otros hermanos que usted comprenda puedan interesarles la memoria de mi querido papá.
Les saluda cariñosamente mamá, Lorenzo e hijas y ustedes acepten mi humilde amistad.”

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