¡Todos somos Espíritu!

Todos somos Espíritu, pero temporalmente revestidos de carne. Nuestra existencia transcurre encanados mientras el Espíritu necesite estarlo.

El cuerpo, como materia que es, es perecedero, no es eterno.

El Espíritu, como divino que es, es energía. La energía no puede destruirse, sólo puede transformarse.

Bienvenidos al Portal de los Espíritas.

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